¿Quién ganó la guerra del fletán?

Noticias nacionales.

Por Kevin Cox, Oficina Atlántica, Halifax.

Globe and Mail, Sábado, 16 de marzo de 1996

Con toda seguridad Brian Tobin y toda probabilidad los abogados de San Juan especializados en materia de pesquerías internacionales. Pero quizás, el pez no.

Los barcos armados y la calorada retórica de piratería y pillaje que hace un año unió a los canadienses en el socorro de un pez plano de extraño semblante se han ido de los Grandes Bancos pero el debate sigue: ¿quién ha ganado la guerra del fletán?

Incluso los críticos de este ejercicio concuerdan en que el ex-Ministro federal de Pesquerías, Brian Tobin, llamado el "turbonator" y "Capitán Canadá", por su liderazgo agresivo al mandar a los barcos-patrulla que hostigaran y apresaran a los pesqueros españoles en marzo de 1995, fue el gran ganador de esta lucha por el fletán que duró un mes.

El Sr. Tobin logró convertir su cuidadosamente cultivada imágen de duro negociador y defensor de Terranova en una abrumadora victoria electoral provincial el mes pasado cuando fue elegido Primer Ministro de su provincia de orígen.

Pero a pesar de tanto hablar de confrontaciones en alta mar, sólo un pesquero español, el Estai, fue apresado y acusado de pesca ilegal. Los cargos fueron posteriormente retirados, la carga de pescado devuelta y el gobierno federal pagó $41.000 dólares por devolver el pescado a sus dueños.

Otros que probablemente resultarán ganadores son aquellos abogados especializados en derecho internacional en materia de pesquerías. Los armadores del Estai y el Gobierno español han llevado a Canadá al tribunal en casos separados, alegando que el gobierno canadiense ha actuado ilegalmente al apresar el pesquero y, consecuentemente, debería compensar a los armadores.

El gobierno de España ha solicitado permiso del Tribunal Internacional de Justicia en La Haya para presentar un caso abogando que Canadá no tenía el derecho legal de apresar al Estai en aguas internacionales.

Asimismo, los armadores del Estai, José Pereira e hijos y el Capitán del pesquero, Enrique Dávila González, han iniciado una demanda civil en el tribunal federal contra el gobierno canadiense por el apresamiento del Estai.

La demanda reclama daños generales por abordase y poner en peligro el buque y la tripulación en aguas internacionales. Asimismo, acusa a estos oficiales canadienses de "piratería, apresamiento ilegal, detenimiento ilegal del Estai, detención ilegal del Capitán Dávila, negligencia, detención ilegal e interferencia de los servidores y agentes del demandante".

Si bien muchos canadienses se acuerdan de la detención del Estai con cierto grado de orgullo, es obvio por la demanda que el Capitán Dávila no conserva buenos recuerdos de San Juan. La demanda manifiesta que, después de haberle sacado de su barco en San Juan, el Capitán Dávila fue obligado a andar a través de un grupo de manifestantes hóstiles para llegar al tribunal.

"Durante el trayecto, el demandante Enrique Dávila González fue maltratado, empujado y sometido a obscenidades y se cometió un asalto cuando se lanzaron huevos a Enrique Dávila González y a diplomáticos españoles, franceses, alemanes y de la Comunidad Europea que le acompañaban", según la demanda.

Parece que los mayores perdedores en la llamada guerra del fletán fueron los pescadores españoles y portugueses. Acosados por escasas capturas, cuotas recientemente establecidas y el ojo vigilante de los inspectores internacionales de pesquerías que están ahora a bordo de todos los barcos, parece que han abandonado la pesca del fletán.

Hay ahora unos 20 pesqueros europeos, en su mayoría procedentes de España, pescando fletán y gallineta en las aguas internacionales conocidas como la nariz y la cola de los Grandes Bancos, comparados con los 50 pesqueros que faneaban en el área antes del inicio de la ofensiva canadiense el año pasado, según fuentes del Ministerio canadiense de Pesquerías y Océanos.

De conformidad con los acuerdos pesqueros que siguieron la confrontación en alta mar el año pasado, los pescadores europeos sólo pueden capturar 11.000 toneladas de fletán en 1996, una gran diferencia con las más de 40.000 toneladas que habían capturado anualmente a principios de esta década.

Los pescadores canadienses que a principios de 1995 tenían la esperanza de que al cortar el esfuerzo pesquero europeo, ello les permitiría aumentar notablemente sus capturas de fletán en los Grandes Bancos, han aceptado un límite de capturas de fletán de unas 3.000 toneladas desde 1996. Otras 6.000 toneladas de fletán serán divididas entre varios otros países, incluídos Japón y Rusia.

Sin embargo, los canadienses tendrán la oportunidad de capturar hasta 7.000 toneladas de fletán en las costas de Labrador.

Muchos pescadores europeos se quedan en casa porque no resulta lucrativo capturar fletán bajo el nuevo régimen, dijo en una entrevista a principios de esta semana Earl Wiseman, Director General en funciones de la dirección internacional del Ministerio de Pesquerías y Océanos.

"Hay menos pescado allí y la realidad es sencillamente que ya no resulta económico para muchos de los pesqueros viajar hasta allí", dijo el Sr. Wiseman, añadiendo que los observadores procuran asegurarse de que se dé debidamente cuenta de todas las capturas de pescado efectuadas y de que los pesqueros no estén deliberadamente capturando peces pequeños usando redes de malla pequeña.

El Sr. Wiseman dijo que no obstante los sentimientos amargados provocados por la detención del Estai el año pasado, España y otros miembros de la Unión Europea han ido cooperando con Canadá para regular la pesquería en los Grandes Bancos. Tan sólo se registró una violación importante de los reglamentos de la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste el año pasado, comparado con unas 25 en 1994, dijo.

Pero ¿qué hay del fletán, esos despreciados peces planos de los que dijo el Sr. Tobin a las Naciones Unidas que estaban agarrados con las uñas en vista de los pesqueros piratas españoles?

El Sr. Wiseman dijo que los peces son los mayores ganadores de la disputa del fletán porque las capturas son ahora restringidas y vigiladas, lo que da lugar a una esperanza por una recuperación ya no sólo del fletán, sino del bacalao y otros peces planos de los Grandes Bancos.

Pero unos científicos internacionales y canadienses especializados en materia de pesquerías han presentado un pronóstico negativo para el fletán.

En una situación que recuerda la condición problemática del bacalao nórdico antes de que sus existencias llegaran a agotarse de tal modo que se hizo necesario implantar una moratoria en 1992, el Consejo científico de NAFO declaró en junio del año pasado que se capturan cantidades excesivas de fletán prematuro (conocido también como fletán de Groenlandia) muy por debajo de la edad de madurez sexual y esto representa un "gran obstáculo para el reaprovisionamiento de los stocks".

El Consejo Canadiense de Conservación de los Recursos Pesqueros, que asesora al gobierno federal sobre las cuotas de pesca, expresó su inquietud con respecto al estado deficiente de los stocks de fletán en aguas canadienses e internacionales y encareció que se tomaran medidas con el fin de minimizar la captura de fletán pequeño.

John Cummins, un diputado del partido reformista entonces crítico de su partido en el tema del feltán, insistió no sólo en que la guerra del fletán no logró nada constructivo para salvar los stocks sino que resultó en que Canadá cedió una porción muy significante del stock a los europeos y pareció despreciar la ley internacional en materia de pesquerías.

"A mí no me parece que se haya ganado nada. Fue un acontecimiento mediático de gran magnitud pero no creo que por ello los recursos resulten mejor protegidos".

Pero Earle McCurdy, director de la Unión de Trabajadores Unidos, Alimentación y Pescadores de Terranova, se burló de la sugerencia del diputado reformista en el sentido de que la guerra del fletán no logró a hacer progresar la causa de la conservación.

El Sr. McCurdy dijo en una entrevista que sin la detención del Estai, Canadá hubiera seguido frustrado en sus esfuerzos de persuadir a los europeos que restringieran la sobrepesca extranjera y el uso de aparejos tales como redes ilegales de malla fina.