15 DE MAYO DE 1996
JOSÉ LUIS PARDOS, EX-EMBAJADOR DE ESPAÑA EN CANADÁ
Le tocó vivir como representante diplomático en Canadá la "guerra del fletán". José Luis Pardos lo recuerda como un conflicto lleno de mentiras y de informaciones parciales. El ex-embajador en Canadá visitó Santiago para participar en una conferencia sobre "Autopistas de la información e intereses regionales". Su objetivo, poner las nuevas tecnologías al servicio de conflictos similares al del fletán.
"LA CAMPAÑA DEL FLETÁN FUE UNA ENORME MENTIRA"
por J. B. Salgueiro
Santiago
- Como protagonista de excepción, ¿cómo vivió la guerra informativa del fletán?
- Es un tema muy complejo. Primero cambiaron la ley, después cambiaron las cuotas, y todo lo envolvieron en una campaña ecológica. Ellos eran los grandes defensores cuando mataban focas. Canadá arruinó su propio bacalao, no dejó ni uno. La campaña del fletán fue una enorme mentira, dijeron que los depredadores éramos nosotros. Esta campaña caló muy bien porque todo lo ecológico cala. No podíamos traspasar las barreras de información canadiense. Detrás de la disculpa ecológica había intereses políticos, económicos y militares que querían ocultar. La única salida que vi fue dar toda la información por Internet.
- ¿Funcionó la estrategia?
- Le pegó un empujón importante. Cinco días antes de dejar la embajada en Canadá la prensa publicó un enorme reportaje en primera página contando todas las barbaridades que yo decía sobre su actitud. Yo creo que fue una especie de venganza, pero me demostró que el medio de difusión era muy eficaz. Además, les di las gracias a los periodistas.
- ¿Tiene España los medios necesarios para que su voz se oiga internacionalmente si se produce un conflicto similar?
- La experiencia que hemos adquirido puede ser útil para cualquier otro conflicto, aunque yo creo que una situación como la del fletán es muy difícil que vuelva a repetirse. Piensa que secuestros de buques en la historia contemporánea sólo ha habido tres. Hasta la opinión canadiense se ha dado cuenta del daño propio que se ha hecho.
- ¿Considera la igualdad informativa como una utopía?
- Ahora mismo hay unos noventa millones de abonados a Internet y más de dos millones de páginas. Existe, entonces, un cierto equilibrio porque puedes poner tu información personalmente. Antes necesitabas una radio, un periódico o una televisión y detrás de ellos hay unos poderes fácticos, económicos. Con la electrónica, tú eres tu propio editor, tu propio publicador y, al mismo tiempo, el capitalista. Si yo tuviera que atender a tres mil personas al día tardaría 250 años.
- La información en las sociedades occidentales es un arma muy importante. ¿Cree que permitirán los países poderosos este equilibrio?
- Que los países, no lo sé, que los gobiernos, tampoco lo sé... pero tengo la sensación de que las personas quieren acercarse más. Hay una actitud entre la gente joven de comunicación, de eliminación de fronteras y razas. Con los nuevos sistemas recibes informaciones que no pasan por los gobiernos. Eso es tremendamente positivo. Otra de las maravillas es que no sabes quien tienes al otro lado. Hay un chiste estupendo en el que hay un perro en un ordenador escribiendo y decía: "Y lo bueno es que ni siquiera saben que soy un perro".
- ¿Qué papel jugarán las nuevas tecnologías en el futuro?
- Estamos asistiendo solamente a la punta del iceberg de las posibilidades de Internet. El tiempo desaparece, puedes saltar a Africa o a América a la velocidad de la luz. Llegará un momento en el que la famosa aldea global no tenga posible marcha atrás. Lo que ocurre es que yo no sé si la veré