El autogobierno de La Rioja fue el más difícil de obtener. Al principio, por razones de inercia, la administración central intentó incluir la provincia de Logroño en la región autónoma de Castilla y Leon, mientras que parte de la oposición de izquierdas votaba por la creación de un agrupamiento regional al lado del País Vasco y Navarra y otros aceptaban la posibilidad de una La Rioja autónoma.
El 4 de octubre de 1979, el Ayuntamiento de Logroño puso en marcha inesperadamente el proceso autonómico, basando su iniciativa en el artículo 143 de la Constitución.
El 22 de noviembre de 1980, la provincia de Logroño cambió su nombre por La Rioja. En abril de 1981 fue aprobado el proyecto del Estatuto y en junio de 1982 se estableció como Comunidad Autónoma.
La Rioja se estableció como Comunidad Autónoma bajo la Ley Orgánica 3/1982 del 9 de junio (B.O.E. 9-6-82).