Las islas, habitadas desde la época prehistórica, desarrollaron una importante cultura durante la Edad de Bronce, con una civilización muy especial.
Dominadas por los cartagineses, de los que fueron su último baluarte en suelo español, pasaron más adelante a manos de los romanos, los vándalos, los bizantinos, los visigodos, los árabes y, tras la caída del califato de Córdoba, se convirtieron en Reino de Taifas.
La isla fue conquistada por el rey Jaime I de Aragón en el siglo XIII y fue repoblada por gentes de origen catalán, que constituyeron un elemento humano que aportaría más adelante una notable identidad individual.
A principios del siglo XVIII, la Guerra de Sucesión Española tuvo desafortunadas consecuencias para la vida de las islas. En 1708, Mallorca fue ocupada por los ingleses, que la retuvieron hasta 1802 excepto durante dos períodos, uno de dominio francés (1756-65) y el otro de dominio español (1784-89). Con el Decreto de Nueva Planta, Mallorca e Ibiza perdieron todos sus privilegios y exenciones de impuestos y fueron reducidas al status de simples provincias.