La Victoria Socialista de 1982
Después del substancial triunfo en las urnas del PARTIDO SOCIALISTA
OBRERO ESPAÑOL, que simbolizó la consolidación de
la democracia y la prueba de un traspaso de poderes pacífico, se
abrió el debate de las grandes opciones de la política exterior
española y se hizo evidente la necesidad de articulación
de un posición global compatible con los intereses españoles
y capaz de culminar la integración con la Europa Occidental.
Había varias cuestiones todavía pendientes de resolver, como
las relaciones con la vecina Francia y la incorporación de Marruecos
al sistema de defensa occidental, las relaciones bilaterales con los Estados
Unidos y la adhesión a la Comunidad Europea. Por otra parte, las
tradicionales relaciones con Latinoamérica y el entorno mediterráneo
necesitaban una revisión bajo nuevos criterios acordes con la nueva
etapa democrática. De la misma manera, había que clarificar
la posición de España en los temas internacionales fundamentales
y reorganizar las estructuras del servicio de exteriores para adaptarlo
a las nuevas necesidades nacionales.
Desde 1982, el desarrollo de la política exterior en los Gobiernos
de Felipe González estuvo bajo la responsabilidad de Fernando Moran,
Francisco Fernández Ordóñez y Javier Solana. En ese
período, se asentó la orientación europea de España,
que puso fin a 150 años de aislamiento del Viejo Continente con
la firma del tratado de adhesión a la Comunidad Europea y con el
referéndum de permanencia en la Alianza Atlántica.
El Gobierno español consideró el proyecto europeo como una
perspectiva global necesaria, viendo en él un proceso que implicaba
aspectos culturales, sociales, económicos y políticos, además
de los aspectos relacionados con seguridad y defensa.
Se reforzaron otras dimensiones fundamentales de las actividades internacionales
españolas como son Latinoamérica y el Mediterráneo,
sin perder de vista el carácter universal de las relaciones exteriores
españolas.
Los principios de la política exterior española son:
-
El respeto a la ley internacional
-
Búsqueda de la paz
-
El desarme
-
Acciones hacia un nuevo orden internacional basado en la justicia
-
Defensa de los Derechos Humanos
-
Cooperación y solidaridad internacional
Por otra parte, hay que mencionar el constante y decidido apoyo de España
a las Naciones Unidas, entre las que figura en noveno lugar en la red de
contribuyentes a los presupuestos de la organización. Este apoyo
fue el mensaje fundamental del presidente del Gobierno, Felipe González,
en su mensaje ante la XL sesión de la Asamblea General, en septiembre
de 1986, y ante la XLVI Sesión Plenaria, el 7 de octubre de 1991.
Este apoyo tomó la forma de una activa participación en las
Fuerzas de las N.U. destacadas en zonas de alto riesgo, como en la antigua
Yugoslavia, Angola, Namibia y América Central. (Para más
información, vaya al tema número 9 de este capítulo.)
La elección de España como miembro no-permanente del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, en un momento en el que el papel de
esta organización ha sido revitalizado y probablemente reformado,
muestra un reconocimiento al los esfuerzos realizados en los últimos
años en favor de la paz y de la comunidad internacional y evidencia
la creciente influencia internacional del país.
Reconocimientos