Asuntos Exteriores
BREVE INTRODUCCIÓN: extraída de ESPAÑA MÁS ALLA DE LOS MITOS, de Carlos
Alonso Zaldívar y Manuel Castells, Alianza Editorial
S.A., Madrid, 1992.
Había una vez un país tan extenso que el sol nunca se ponía
sobre él pero, a pesar de ello, tenía un corazón débil.
Así era la España de Felipe II hace cuatro siglos. Después
pasaron más de 150 años, durante los cuales esta debilidad
salió a la superficie, seguidos de algunas décadas de recuperación
de la mano de Carlos III y, finalmente, una guerra devastadora, la Guerra
de la Independencia, batalla entre españoles y disputa entre franceses
e ingleses en suelo español. Tras esta guerra, España, que
ya no era la gran potencia de antes, perdió sus colonias americanas
y se enzarzó en disputas interiores durante otro siglo, mientras
que sus antiguos rivales europeos no cesaban de intervenir e interferir
en sus asuntos. En 1898, fue atacada y aplastada por Estados Unidos, un
poder emergente entonces. Confusa, España inició el siglo
XX como un país excluido de las grandes alianzas europeas, con una
política colonial en África destinada al fracaso, toda su
fe en la Liga de Naciones. Escapó de la I Guerra Mundial, pero asistió
temblorosa a una guerra civil terrible, que fue, en parte, la obertura
española de la II Guerra Mundial. Aunque no tomó parte activa
en la guerra, al final España se encontró aislada, por haber
respaldado al nazismo y al fascismo. En 1945, repudiada por las democracias,
la posición internacional española llegó a su extremo
más bajo. En los siguientes treinta años, Franco intentó
escapar de este aislamiento, aunque sin renunciar a su régimen dictatorial.
Gracias al clima de la Guerra Fría, pudo conseguir algunos resultados:
el Concordato con la Santa Sede, los pactos militares con Estados Unidos,
la pertenencia a Naciones Unidas y el acuerdo de comercio preferente con
la Comunidad Europea. Pero incluso estos logros menores estuvieron a punto
de venirse abajo en 1975.
Si la crisis del régimen franquista se hizo evidente a la muerte
del dictador, fue en el campo de la política exterior. 1974 fue
testigo de la Revolución de los Claveles en Portugal y del cambio
de régimen en Grecia. España era el único país
no democrático en la Europa occidental, lo que no era de gran ayuda
en su situación internacional. Se abrieron vías de ampliación
para la CEE, pero no para España. Los acuerdos bilaterales de defensa
con Estados Unidos, que expiraban ese año, se prolongaron en vez
de ser renegociados. El caso Anoveros llevó a un serio deterioro
de las relaciones con el Vaticano, que habían empeorado ya desde
el Concilio Vaticano II. En 1975, se permitió la asistencia
del presidente del Gobierno de Franco a la Conferencia de Helsinki. De
septiembre en adelante, sin embargo, los acontecimientos se volvieron de
nuevo en contra del régimen. La ejecución de cinco prisioneros
políticos fue condenada por los países de la OTAN y por el
Papa Pablo VI. La CEE congeló las negociaciones para renovar el
acuerdo preferente de 1970, al igual que había hecho Estados Unidos,
y varios embajadores extranjeros quedaron bajo la categoría de cónsules.
Sólo semanas más tarde, en octubre de 1975, Hassan II inició
la Marcha Verde hacia el Sahara occidental: la tensión, el temor
de una guerra, la evidencia de la impotencia del régimen y, finalmente,
la firma de los Acuerdos de Madrid, que desmentían los argumentos
que España había empleado hasta entonces. En resumen, España
cayó en desgracia y fueron destruidos treinta años de esfuerzos
diplomáticos para acabar con el aislamiento.
Fue entonces cuando murió Franco, y el mundo empezó a preguntarse
qué iba a pasar con España. Qué ocurriría en
un país donde el último intento de democracia terminó
en una guerra civil sangrienta; en un país que, histórica,
cultural y geográficamente pertenece a Europa, pero cuya influencia
se extiende a todo el Mediterráneo y a Latinoamérica. Qué
sucedería en un país que no era miembro de ninguna institución
occidental (CEE, OTAN, Consejo de Europa), pero al que Franco había
puesto al servicio de las necesidades defensivas norteamericanas. Ahora
tenemos la respuesta a estas cuestiones ante nuestros ojos: España
ha construido una democracia próspera y estable, ha fortalecido
sus vínculos naturales con Europa, América y el área
mediterránea, y es en la actualidad un país respetado y no
carente de influencia. Esta transformación no ha sido fácil
ni exenta de dificultades, y probablemente no ha finalizado todavía,
por la simple razón de que mientras España llevaba a su fin
su transición internacional, el mundo estaba embarcado en una transición
desde la política de la guerra fría hacia nadie sabe todavía
dónde.
(Fin de la introducción)
En este capítulo, nuestro propósito es analizar las principales
líneas de la política exterior española en la transición
y durante la democracia y hacia lo que nos depara el futuro. Si desea más
información sobre los temas de este capítulo, diríjase
a
Dirección General de Relaciones Culturales
Ministerio de Asuntos Exteriores
28 071 MADRID
Los 11 temas son:
-
LA DICTADURA FRANQUISTA Y EL AISLAMIENTO DEL PAIS POR LA COMUNIDAD
INTERNACIONAL
-
LA RECUPERACIÓN DE LAS LIBERTADES Y LA NORMALIZACIÓN
DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
-
LA VICTORIA SOCIALISTA DE 1982
-
LA INTEGRACIÓN EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
-
LA PARTICIPACIÓN ESPAÑOLA EN LA ALIANZA ATLÁNTICA
-
LA INCORPORACIÓN DE ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA
-
LAS POLITICAS DE PAZ Y SEGURIDAD SEGUIDAS POR ESPAÑA EN LOS
ULTIMOS AÑOS
-
ESPAÑA Y LAS OPERACIONES DE PAZ
-
PARTICIPACIÓN EN LATINOAMÉRICA
-
LA POLÍTICA MEDITERRÁNEA ESPAÑOLA
-
COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO
-
ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA
Gracias.
Reconocimientos