Incorporación española a la Unión Europea Occidental
La incorporación dentro de la Unión Europea Occidental ya
fue mencionada en el Decálogo presentado por el presidente del Gobierno
español en octubre de 1984. La aspiración española
fue una consecuencia lógica de su completa integración en
la Europa occidental y de la integración en el sistema europeo de
defensa. El 18 de abril de 1988, el Consejo de Ministros de la UEO acordó
invitar a España y Portugal a las negociaciones abiertas, con vista
a su adhesión al modificado Tratado de Bruselas, el texto constitutivo
de esta organización. El gobierno español demostró
su convicción de que una Unión Europea revitalizada constituiría
un instrumento útil y complementario del Acta de la Europa Unica
y sería una de las maneras más efectivas para reforzar el
pilar europeo de la Alianza Atlántica. La adhesión de España
a la UEO, concluyó el mensaje del Gobierno, es totalmente compatible
con la política de paz y seguridad española, y, por lo tanto,
con los términos aprobados en el referéndum de la permanencia
de España en la Alianza Atlántica; simboliza un paso más
hacia la total incorporación de la nación a la escena europea.
Las negociaciones formales para la adhesión empezaron en mayo de
1988 y la plena incorporación tuvo lugar el 14 de noviembre del
mismo año.
Con la firma del protocolo de adhesión, la rápida incorporación
de España en la UEO demuestra el reconocimiento de Europa a la determinación
de España de contribuir a la defensa de la Comunidad Europea. La
reunión de la Comisión Política de la Asamblea Parlamentaria
de la UEO, celebrada en Madrid el 5 de marzo de 1991, resaltó la
cooperación de España en las actividades políticas
y militares llevadas a cabo dentro del marco de la UEO.
Reconocimientos